miércoles, 26 de marzo de 2014

Carrot cake de la Rose Bakery (tarta de zanahoria)



Como buena aficionada a la repostería anglosajona que soy, hoy os traigo uno de los grandes clásicos. Yo diría que EL clásico, con mayúsculas. Porque esta tarta, junto con la Red Velvet (terciopelo rojo), es de las más imitadas, versionadas y repetidas de la blogosfera cocinera. Si no me creéis, escribid carrot cake en google imágenes. Y la razón es que cuando la pruebas una vez, repites seguro. 

Y no hablemos de la crema de queso que la decora, no tengo palabras para describirla. He probado varias combinaciones, pero hasta ahora siempre me han resultado demasiado azucaradas, o muy mantequillosas (¿existe esta palabra?) Pero este frosting tiene el punto justo de azúcar, y un sabor a queso y vainilla que enamora. 

A simple vista puede que su ingrediente principal no resulte muy atractivo para los más tiquismiquis con la comida; y reconozco que fui la primera en dudar de un bizcocho con zanahoria. Y tardé meses en decidirme a hacerla. Y ahora os digo que ¡Ay!, cuantos meses perdidos, cuantas horas desperdiciadas en aburridos bizcochos de vainilla... 


Preparé esta versión mini como prueba, porque así quería hacer la tarta para mi cumpleaños (aunque en la foto os pueda parecer una tarta, esta cabía en la palma de mi mano xD). Y resultado: éxito rotundo. Vamos, que no sobraron ni las migas; ni de estas ni de la del cumple.

La verdad es que todavía no he probado otras recetas de carrot cake; aunque sin duda lo haré, porque ya os digo que cuando descubres el mundo de la tarta de zanahoria, ya no puedes escapar. Pero será difícil mejorar esta versión, que he realizado a partir de una receta de la Rose Bakery. La famosa pastelería en la que espero comerme un trozo de carrot cake algún día (y uno de red velvet, de lemon cake, de orange cake, y unos scones, y morir empachada...) Es que seguro que si te lo comes en Londres no sabe igual jeje.


En fin, no me enrollo más, vamos con la receta. Los que estuvisteis en mi cumple no hace falta que os la venda; para los demás, ya tardáis en probarla.

Carrot cake de la Rose Bakery (tarta de zanahoria)

Ingredientes (Para 8 tartitas como la de la foto)

Para el bizcocho:
  • 4 huevos
  • 225g de azúcar blanco 
  • 300g de harina de trigo
  • 300ml de aceite de girasol
  • 5 zanahorias medianas ralladas
  • 150g de nueces picadas
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 cucharadita de levadura química (en polvo, tipo Royal)
  • Media cucharadita de bicarbonato sódico
  • Media cucharadita de sal

Para la crema: 
  • 500g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 250g de mantequilla sin sal
  • 2 cucharaditas de extracto natural de vainilla líquido o en pasta
  • 150-200g de azúcar glas (al gusto)

Paso a paso

Precalentamos el horno a 180º con ventilador.
En un bol, tamizamos la harina, la levadura, el bicarbonato, la sal y la canela. Reservamos. 
Con el robot de cocina o varillas, batimos los huevos con el azúcar, sin que la mezcla llegue a blanquear. Añadimos el aceite y mezclamos un par de minutos más.  A continuación, agregamos la mezcla de harina y removemos lo justo para que se integre. Por último, echamos las zanahorias ralladas y las nueces picadas y mezclamos con una cuchara de madera. 
Forramos una bandeja de horno de borde alto con papel sulfurizado (yo utilicé una de 35x45cm y 3cm de alto). Repartimos la mezcla por toda la bandeja y alisamos con una espátula. Horneamos unos 15 minutos o hasta que al pinchar con un cuchillo la masa, éste salga limpio. Dejamos enfriar.
Para preparar la crema, batimos la mantequilla con el azúcar unos 5 minutos a velocidad alta, para que quede muy bien integrado y no se note el azúcar al masticar. Añadimos el queso crema bien frío y el extracto de vainilla y batimos un par de minutos más, a velocidad media. 
Para montar las tartitas, utilizamos un cortador de galletas redondo, o un aro de emplatar como hice yo (8cm de diámetro), y cortamos unos 16 círculos de bizcocho ya frío. Rellenamos una manga pastelera de crema (boquilla redonda) y decoramos. Como veis en la imagen, es muy sencillo. Colocamos una capa de bizcocho, crema, cubrimos con otro círculo y decoramos con un remolino en el centro y unos picos de crema. Añadí una mariposa y unas bolitas de fondant de chocolate para darle color. En cuánto recuerde la marca os la pondré, porque no soy muy fan del fondant, pero este está muy bueno.

Notas
  • Si utilizaís azúcar moreno en lugar de blanco para el bizcocho le da un toque especial, que también lo he probado y está muy bueno. Además le da un color más intenso. Pero aquí me ciño a la receta original. 
  • Si quereís cubrir los bizcochos solo por encima, sin relleno, dividid por la mitad los ingredientes de la crema. O haced esa cantidad, decorad las tartas, y comeros el resto a cucharadas, a gusto del consumidor jeje.
  • Para hacerlos en forma de cupcakes, aunmentamos el tiempo de horneado a 18 minutos aproximadamente, y para un solo molde grande, mínimo 30 minutos, pero eso ya depende de cada horno. Lo mejor es ir probando. 
Espero que la probeís y os encanté, es un éxito asegurado. Os dejo por hoy, porque la verdad es que me han entrado unas ganas tremendas de preparar otro carrot cake... ahora mismo jeje.

Un beso y hasta pronto =)

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viernes, 21 de marzo de 2014

Crema de calabaza

Hola!



¿Que tal estáis? Un añito más se me han pasado las fallas volando, y los que viváis en Valencia me entenderéis; porque muchos sois falleros y os pasáis el año esperando estas festividades. Y cuando te quieres dar cuenta, ya han ardido todos los monumentos, y estamos en primavera! 

Pero a pesar de la llegada de una nueva estación, aún quedan días fríos, y las lluvias de abril no tardarán en hacer acto de presencia. Hoy os traigo una receta para esos días tristones que aún nos quedan por pasar, en los que solo te apetece resguardarte del frío y la lluvia en casa, tomando algo calentito y tapándote hasta el cuello con una manta, como si del mes de diciembre se tratara. 

Sé que la primavera no es precisamente la temporada de la calabaza, pero que le voy a hacer, cuando las vi el otro día, tuve que comprar una y comprobar si estaba tan buena por dentro como aparentaba por fuera. Y lo estaba!

He preparado esta sopa con zanahoria y una patata, para suavizar un poco el sabor a calabaza, y para aportarle más nutrientes y vitaminas, pero podéis añadirle otras verduras, al gusto. Aunque siempre en pequeñas cantidades, para que predomine el ingrediente estrella. Queda realmente suave en boca, y si queréis también la podéis tomar fría, aunque personalmente la prefiero calentita.

Crema de calabaza

Ingredientes (para 4 personas)
  • 1kg de calabaza
  • 2 zanahorias pequeñas
  • 1 patata mediana
  • 150ml de nata líquida
  • Sal y pimienta

Paso a paso

Pelamos la calabaza y la cortamos en trozos pequeños. Es una hortaliza de piel gruesa, que cuesta partir, así que mucho cuidado con el cuchillo que corta! (aqui una servidora lo experimento en carnes propias). Pelamos las zanahorias y las patatas y también las cortamos. Lo metemos todo en una olla con agua suficiente para cubrir las verduras. Ponemos a hervir hasta que al pinchar con el cuchillo la calabaza, que es la que más tarda, esté blanda. De 20 a 40 minutos, según la olla y el fuego. En olla express, ocho minutos.
Retiramos el caldo de las verduras, dejando solo un fondo, y trituramos. Añadimos sal y pimienta al gusto y servimos con un pellizco de perejil. Más fácil imposible.


Siento la escasez de fotografías. He tenido algunos problemillas técnicos con el ordenador (vale, culpa mía; he borrado las fotos sin guardarlas antes) así que no puedo poner el paso a paso que tenía preparado. Os dejó solo estas, de la sopa lista para servir. Intentaré volver a sacar unas fotos cuando repita la receta.

Me despido pronto hoy; así que si esto os ha sabido a poco, preparaos para la receta dulce de la semana que viene, sobre todo los que probasteis la tarta de mi cumple y os encantó... =)

Muchos besos y no olvidéis suscribiros aquí para estar siempre al día.

viernes, 14 de marzo de 2014

Smoothie de fresa y nubes



Holaa! Que tal? Yo bien. Bueno bien, dejando de lado la alergia, que en mi caso, es un recordatorio anual de que estamos en primavera. No vaya a ser que se me olvide. 

Menos mal que la primavera y particularmente el mes de marzo trae muchas cosas buenas para compensar la rinitis; como las fresas, fresones y fresas silvestres. Que a su vez implican tartas de fresas, mermelada de fresa, batidos de fresa, helado de fresa, cupcakes de fresa, suspiros de fresa... 

En fin, ya me entendéis. 

La receta que os traigo hoy es muy fácil. Se trata de un smoothie de fresa y nubes muy fresquito, ideal para merendar, y perfecto para los más peques. 


Y me diréis, porque lo llamas smoothie? Esto es un batido de toda la vida. Pues no! Los smoothie, al contrario que los batidos, tienen una consistencia muuuuuy suave (tal y como indica la palabra de la que proviene el nombre, "smooth", suave en inglés). 



Tradicionalmente, incorporan hielo o helado en su preparación, así como un producto lácteo. Pero las normas acaban ahí; y lo demás queda a vuestra imaginación. 


Podéis prepararlos con leche, yogur natural o de sabores, yogur griego, helado... al gusto. Pero no os olvidéis de la fruta jeje. Otra cosa que funciona muy bien, es congelar la fruta antes de prepararlo, y os ahorráis el tener que echarle hielo.

Es importante que lo preparéis al momento de consumirlo, para que conserve muy bien todos sus nutrientes, en especial las vitaminas y minerales de las frutas.




Smoothie de fresa y nubes


Ingredientes (Para 4 personas)
  • 400g de fresas o fresones maduros
  • 200g de nubes (marshmallows o malvaviscos)
  • 320ml de leche semidesnatada
  • 4 cucharadas de hielo picado

Paso a paso

En primer lugar, lavamos bien las fresas y les cortamos el pedúnculo (los rabitos). Las metemos en el bol de la batidora junto con la leche y el hielo picado.
Metemos las nubes en un bol resistente al calor, y las vamos derritiendo en el microondas, en intervalos de treinta segundos. Cuidado porque es muy fácil que se quemen. Una vez que estén derretidas, las incorporamos a la mezcla anterior, y batimos hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. Aunque si queréis dejar unos cuantos trocitos de fresa también está muy bueno. 

Notas
  • El hielo picado lo venden en bolsas de varios tamaños en los supermercados; aunque lo más sencillo es machacar unos cuantos cubitos con el blender. Si las cuchillas del vuestro no son lo bastante resistentes para picarlo, siempre queda la técnica casera. Hielo envuelto en un trapo, y a darle de porrazos con un rodillo de cocina. 
  • Para servir, dejad volar la imaginación. Vasos de tubo, de cóctel, copas de martini, de champán... o en una botellitas de lechero como he echo yo. Decorad con una fresa o una nube en el borde del vaso, o espolvoreadlo de chocolate blanco, también está de muerte.

Y ya tenéis un smoothie fresquito que está de vicio y que le encantará a los niños y a los no tan niños, os lo aseguro.



Que lo disfrutéis!
Un beso.

PD: Por fin tengo newsletter!! Teneís el formulario en la barra lateral. Debido a que mis conocimientos en programación son nulos, he tardado unas semanas en crearla pero ya está aquí!(aunque si veis algún fallo o cosas en inglés, estoy en ello!). Simplemente rellenáis el formulario, y os tendré informados en cuanto publique algo nuevo en el blog =) Recibiréis un correo al que tenéis que acceder para confirmar la suscripción, y ya no os librareis de mi!! Que no, es broma, os podéis dar de baja en cualquier momento.

Otro beso y felices fallas a todos los valencianos!

domingo, 9 de marzo de 2014

Champiñones rellenos de tomate y queso de cabra (sí, no sólo como dulces)




Sí, es cierto lo que ven vuestros ojos, una receta salada! ¿O pensabais que os iba a hinchar a dulces en cada post? No os quiero empalagar más de la cuenta, y hoy, para que veáis que también me preocupa comer verduras y estar sana, os traigo una receta super fácil, super rápida, y además llena de vitaminas. Es perfecta como aperitivo, o como entrante; pero entonces contad con unos tres o cuatro champiñones por persona. Y lo más importante, que a vuestros invitados les guste el queso de cabra.

Para los que no conozcáis aún las propiedades de los champiñones, estos pequeños hongos (o no tan pequeños, por que los que he utilizado en esta receta eran como la palma de mi mano!) son fáciles de cocinar, y están llenos de minerales y otros componentes como selenio (antioxidante), fósforo, magnesio y potasio. Son perfectos para luchar contra el colesterol y tienen vitaminas del grupo A, B, C y D. Vamos, casi todo el alfabeto de las vitaminas.

Ahora si, aseguraos que vuestros champiñones son de procedencia segura. No vale recoger setas de cualquier lugar para preparar esta receta y luego llevarme a juicio por intoxicaros. Así que lo digo ya; en el caso de que os haya entrado la tremenda necesidad de ir a cosecharlas (aunque en Valencia no sea ni el lugar ni la temporada indicada), os dejo un pequeño artículo de la web cocinayvino, en el que nos explican como distinguir las setas venenosas más comunes. Y aunque no vayáis, no está mal estar informado.

Yo por mi parte, tengo recuerdos buenísimos de mi infancia, en los que mi abuelo nos llevaba a mi y a mis hermanos a cosecharlos pronto por la mañana, después de noches lluviosas, y era una verdadera gozada para unos enanos como nosotros. En fin, que me lío. Después de este regreso al pasado, y también de confirmaros que si, he comprado estos champiñones en el super más cercano, cuyo nombre no diré; vamos con la receta.



Champiñones rellenos de tomate y queso de cabra

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 12 champiñones grandes
  • 1 tomate maduro
  • 120g de queso de cabra (aprox. medio rulo)
  • 30g de nueces picadas
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Paso a paso

Precalentamos el horno a 180º con ventilador.
Escaldamos el tomate. Mientras se calienta el agua, lo lavamos, le retiramos el tallo, y por la parte de abajo le hacemos un corte superficial en forma de cruz. Lo bañamos en el agua hirviendo durante unos 30 segundos. Lo sacamos y cuando esté frio, lo pelamos. Troceamos y cocinamos en una sartén con un chorrito de aceite para preparar un sofrito.
Mientras se cuece el tomate, cortamos el rabo de los champiñones y limpiamos la tierra. Yo los froto con un trapito; si los pasais bajo el agua, toda la que absorban la soltarán luego durante la cocción y el relleno quedará aguado. Los colocamos boca arriba en una bandeja de horno forrada de papel sulfurizado.
Colocamos en cada champiñon media cucharadita de sofrito, y tapamos con el queso de cabra desmigajado. Salpimentamos los champiñones, los regamos de aceite, y al horno durante unos 18 minutos.
Servimos con una ensalada y unas nueces picadas, ligeramente tostadas en la sartén.

Notas
  • Otra opción para la presentación, es ponerlos al horno en una cazuelita de barro, como las que se usan para hacer crema catalana o natillas. Además de mantenerlos calientes hasta la mesa, el sobrante de queso que se escurre durante la cocción quedará recogidito dentro, y seguro que le sacáis partido luego con un buen trozo de pan =P


Espero que os guste.
Un beso y gracias por leerme! =)

martes, 4 de marzo de 2014

Bugnes de Arles para martes de Carnavales

Buenas!


Siii, lo sé, tanta rima en el título parece broma. Pero no, va en serio. Estos buñuelitos tan monos se llaman Bugnes (se pronuncia buñ o algo así jeje). Y si, son dulces. Ya sé que toca receta salada, pero es que son muy típicos de la semana de carnavales, y ¿que gracia tiene hacerlos después?



Muchos de vosotros habreis aprovechado este finde para disfrazaros y hacer el tonto, o para salir de fiesta. Así que para todos vosotros, la fiesta de carnavales ya pasó (yo por cierto he celebrado mi cumple con una fiestecilla muy chula). Pero la verdad es que aún queda un día de carnavales. Históricamente, se conoce como Martes de carnavales y precede al Miercoles de cenizas. Hoy es el último día antes del inicio de la Cuaresma para los católicos, que es algo así como su preparación para la Semana Santa.

En muchos países existe la costumbre de realizar recetas como crepes, buñuelos, orellas, y otras masas fritas como estas bugnes en la semana anterior a la Cuaresma. Esta tradición se remonta a la época en que existían pocos métodos de conservación para los alimentos perecederos. Por no echarlos a perder, la gente tiraba la casa por la ventana y cocinaba a lo grande.

Ese montón de comida por supuesto originaba grandes reuniones, por que entonces igual que ahora, la comida nos une y es un motivo más para reunirse con la familia y los amigos y pasarlo bien. A veces se juntaban pueblos enteros en estas festividades, que finalmente adoptaron el nombre de carnavales. Y hoy, a pesar de que muchos católicos ya no son practicantes y de que existen las neveras (¡menos mal!), se ha mantenido la costumbre. La de disfrazarse y ponerse pedo no sé de donde viene, otro día lo investigo y os cuento jejeje.

Esta receta la he sacado del libro "Gourmandises et sucreries de mon enfance"(golosinas y dulces de mi infancia), y es de Nicole Thépaut (la receta, el libro no). En fin ,que igual vendrá algún francés puritano y me dirá que las bugnes son de la ciudad de Lyon. Pues estas no! Es verdad que lo normal es hablar de bugnes de Lyon, pero la receta de Arles es ligeramente diferente, más tiernas y jugosas. Y están buenísimas, probadlas!



Bugnes de Arles

Ingredientes (Para 6-8 personas)
  • 500g de harina de trigo
  • 100g de azúcar blanco
  • 100g de mantequilla sin sal
  • 6 huevos
  • Ralladura de un limón
  • Ralladura de una naranja
  • Media cucharadita de sal
  • 150g de azúcar glas
  • Aceite para freír

Paso a paso

Echamos la ralladura de limón y de naranja en agua hirviendo durante unos tres minutos. Escurrimos y dejamos secar. En la mesa de trabajo limpia y seca, formamos un volcán con la harina (más bien grande), y colocamos en el centro el azúcar blanco, los huevos, la sal, la mantequilla a temperatura ambiente y la ralladura picada muy finita. Mezclamos a mano hasta obtener una masa homogénea. A continuación fresamos la masa dos o tres veces para ligar bien todos los ingredientes. Formamos una bola, la enrollamos en un trapo de cocina y la dejamos reposar unas dos horas en un lugar fresco.
Tras el tiempo de reposo, dividimos la masa en trozos más pequeños, lo cuál facilitará nuestro trabajo. En una superficie seca y enharinada, extendemos nuestra masa con rodillo hasta obtener un grosor de 3 o 4mm. Con un cuchillo cortamos rombos de unos 8 a 10 centímetros de largo y les hacemos un corte en el centro, en el sentido del largo. El siguiente paso es tomar una de las puntas del rombo, y pasarla a través del agujero que hemos hecho. Así obtendremos esa especie de nudo característico de las bugnes.
Inmediatamente y antes de que pierda la forma, echamos el rombo en una sartén con aceite muy caliente. En cuanto empiece a tomar un color dorado (un minuto aprox., aunque depende de la temperatura del aceite), le damos la vuelta para que se haga el otro lado. Lo sacamos con cuidado y lo depositamos en una rejilla para que se vaya escurriendo. Repetimos la misma operación con la masa restante. Dependiendo del tamaño y del grosor, salen entre 20 y 40 bugnes.
Las espolvoreamos con azúcar glas (muuuucho azúcar glas) y a disfrutar!



Notas
  • Cuando digo fresar la masa, me refiero a una técnica que consiste en aplastarla con la palma de la mano para ligar bien todos los ingredientes, sobre todo la mantequilla. Pero sin que la masa se recaliente demasiado. Aquí os dejo un vídeo en el que se ve perfectamente. No tiene sonido, pero las imágenes hablan por sí solas. 
  • Para freir las bugnes, os recomiendo aceite de girasol, pero es cuestión de gustos personales. En mi opinión, el aceite de oliva, aunque sea suave, le da un sabor demasiado fuerte y característico a los fritos dulces, así que prefiero usarlo en recetas saladas o en crudo. Pero si os gusta, adelante. Muchas gente suele pensar que no es bueno calentar tanto el aceite de oliva, pero es un mito. Aguanta las temperaturas altas tan bien como el aceite de semillas. 
  • Las bugnes no deben tocarse entre sí dentro de la sartén, porque se pegan! Yo las he ido friendo en tandas de cuatro, y salen perfectas. Además, al no echar muchas a la vez, se mantiene la temperatura del aceite. 
  • Un truquito más. Si echais el azúcar glas cuando las bugnes siguen un pelín húmedas, este se adherirá mucho mejor. 


En casa no duraron más de un día. Espero que las probeís y que os encanten tanto como a nosotros.


Ciao!!