jueves, 24 de abril de 2014

Cerdo caramelizado tailandés

Buenas =)


¿Que tal va la semana? Ya queda poquito para el fin de semana, así que es el momento perfecto para enseñaros una de las primeras recetas asiáticas que cociné en mi vida. A ver quien se anima!

Se trata de un cerdo ligeramente  caramelizado que se guisa en una reducción a base de caldo y salsa de soja. Es un plato que combina el dulce y el salado de maravilla, así que si os gusta experimentar con ese tipo de sabores, no dejéis de probar este. Este es un plato muy apreciado en mi casa, y la receta la he ido perfeccionando a lo largo del tiempo, después de probar varias y que ninguna me acabara de convencer.

Se sirve con una guarnición de arroz blanco de grano largo procedente de Tailandia, conocido como arroz Thai o arroz jazmín. Es muy aromático y pega con cualquier plato de pescado o carne; le da un toque especial. Además, el arroz es uno de los alimentos básicos de la dieta tailandesa, y de él obtienen su principal aporte de carbohidratos. Combinado con proteínas, como el cerdo en este caso, es un plato principal sano y equilibrado (Bueno, este en concreto lleva caramelo, pero os saltáis el postre y listo jaja). Y para los que aún piensan que el arroz engorda, sacaros ese mito de la cabeza!

Por mi parte, soy una fan absoluta de la comida china, japonesa, tailandesa y vietnamita entre otras, y muchas veces me he sentido decepcionada por los restaurantes en los que he comido. Claro que puedo pagar un pastón y comer bien, seguro que encontraría mil recomendaciones en internet. Pero yo hablo de restaurantes asequibles, restaurantes para estudiantes como yo, que hacen malabares para ajustar el presupuesto cuando salen. Por eso acabé por lanzarme a la preparación casera. Y la verdad es que cuando decides experimentar con una cocina distinta a la que acostumbras, es increíble la de técnicas e ingredientes nuevos que descubres.

Últimamente, mis experimentos van de Sushi. Lo adoro, pero no me puedo permitir gastar 15 euros a cada vez que me apetece para además quedarme con hambre. Lo he preparado tres veces en casa hasta la fecha, y es mil veces más gratificante comerlo después. Además, le tengo echado el ojo a un curso genial que se hace aquí en Valencia, en concreto ESTE por si a alguien le pudiera interesar. Así que espero poder hablaros pronto de mi experiencia con estos pequeños bocados (los mejores bocados inventados jamás) y quizás animaros a prepararlos en casa.

Mientras tanto, vamos abriendo el apetito con esta delicia dulce y salada que no os decepcionará, palabra de bloguera cocinera.

Cerdo caramelizado al estilo tailandés

Ingredientes (Para 4 personas)

Para la carne
  • 800g de carne de cerdo tierna y sin hueso (solomillo, magro, filete...)
  • 2 zanahorias medianas
  • 1/2 pimiento verde
  • 1 cebolla mediana
  • 3 cucharadas de aceite de oliva suave
  • 400g de arroz Thai (arroz oriental, arroz jazmín...)

Para el caramelo
  • 90g de azúcar blanco
  • 100ml de agua

Para la salsa
  • 500ml de agua
  • 10 cucharadas de salsa de soja (unos 120g)
  • 1 cubo de caldo de carne (esos daditos de concentrado que se usan para hacer trampa jeje)
  • 2 cucharadas de mezcla 5 especias (cassia, anís estrellado, jengibre, clavo de olor e hinojo)


Paso a paso

Pelamos y picamos la cebolla finamente. Pelamos las zanahorias y las cortamos en rodajas finas. Cortamos el pimiento verde en tiras. Reservamos. Calentamos en una olla tipo wok (aunque una normal sirve también) las tres cucharadas de aceite, mientras laminamos la carne de cerdo.


Sofreímos la carne y las verduras un par de minutos a fuego alto, para sellar la carne y evitar que pierda sus jugos. Por dentro debe estar cruda. Retiramos del fuego y reservamos.


En una cacerola, mezclamos los 500ml de agua, la salsa de soja, el cubo de caldo y las especias. Removemos y ponemos a calentar. Mientras llega a ebullición, cogemos la misma olla en la que hemos sofrito la carne y vamos preparando el caramelo. Vertemos el agua y el azúcar y subimos el fuego al máximo, sin dejar de remover. En un par de minutos, se empezará a formar un caramelo líquido y ligeramente dorado. Antes de que oscurezca mucho (si se quema, amarga) vertemos el caldo que ya debe estar hirviendo (mucho cuidado con las salpicaduras de caramelo) y mezclamos bien.


Dejamos esta mezcla a fuego medio-alto durante al menos diez minutos o hasta que el caldo se haya reducido a la mitad. Mientras tanto, ponemos una olla con abundante agua a hervir, y cuando llegue a ebullición, vertemos el arroz y seguimos las instrucciones de cocción del paquete (normalmente unos 15-18 minutos).

Cuando la salsa se haya reducido, echamos la carne y las verduras y las cocinamos a fuego medio al menos 20 minutos. Dependerá de vuestro fuego, olla, etc, pero las verduras deben quedar tiernas, la cebolla casi transparente y la carne cocida, obviamente. Para servir, untamos un bol pequeño con aceite, lo llenamos de arroz y volcamos sobre el plato. Colocamos la carne a un lado y listo.


Como probéis a cocinar este tipo de platos en casa, corréis el riesgo de no querer volver a comer en un restaurante chino. Avisad@s estáis! =)

Un beso y que aproveche!


sábado, 19 de abril de 2014

Huevos decorados rellenos de brownie

Hola!! ¿Que tal por aquí?


Espero que todos esteis disfrutando de la Semana Santa, los más suertudos con vacaciones. Hoy os traigo una receta con varias palabras para definirla: original, divertida, diferente, sorprendente... Es una manualidad culinaria en toda regla. Consiste en decorar los típicos huevos de pascua, pero rellenos de brownie de chocolate. De hecho, del mejor brownie de chocolate que he probado jeje. Y son perfectos para regalar  en domingo de ramos, presentados en una huevera como si fueran huevos duros y así le dais una sorpresa a alguien. También valen para esconder por el jardín para que los peques los encuentren. Eso sí, son tan monos y entretenidos de hacer, y les puse tanto cariño, que me da pena comérmelos! (Pero tranquilos, que a otros no les da pena).


Estos huevos están inspirados en la receta de brownies en cáscara de huevo (o huevos-brownies, o brownies rellenos, etc) de Sandra Mangas, del blog "La receta de la Felicidad". Es mi pequeño homenaje a su talento, ya que es una de esas bloggers que me inspiran y que siempre, ante todo, me sorprenden. Y eso, hoy en día, es muy difícil. El exterior lo he decorado con colorantes alimentarios. En el blog de Sandra teneís un tutorial en el que los decora de azul bebe con lunares blancos. Yo me he liado un poco más añadiéndoles brillantitos (esos si que no se comen jaja). Han quedado entre huevos Swarovski y huevos Fabergé, que parecen joyitas xD.

Además, hoy estoy muy contenta de compartir esta receta con vosotros porque al fin he sacado tiempo para preparar mi primer paso a paso en imágenes. Y es que la receta lo merecía. Espero que os guste y lo pongáis en práctica. No para mañana seguramente (culpa mía, siempre me pilla el toro para publicar en estas fechas especiales), pero para regalar en cualquier momento del año también sirven.


La receta del brownie la tenía guardada desde hacía mucho en mi lista de pendientes. Es de Virginia, del blog SweetandSour (por el que os animo a pasaros. Me tiene fascinada con fotos preciosas y recetas muy exóticas). Ella a su vez saco la receta del libro de Trish Deseine, "Pasión por el chocolate". Así que gracias a las dos, a la primera por crear la receta y a la segunda por hacérmela descubrir. Y sin más, os dejo con la receta; que ya es larga de por si como para que yo me enrolle más.



Huevos decorados rellenos de Brownie

Ingredientes (Para 8 o 12 huevos rellenos)

Para vaciar y limpiar los huevos
  • Palillo de brocheta
  • Agua con sal (100g de sal por cada litro de agua)

Para decorar los huevos
  • Agua
  • Vinagre blanco
  • Colorantes alimentarios
  • Cinta adhesiva, pegatinas, etiquetas...

Para el brownie (8 huevos)
  • 95g de mantequilla sin sal
  • 120g de chocolate negro 70%
  • 2 huevos
  • 225g de azúcar blanco
  • 90g de harina de trigo
  • Una pizca de sal

Para el brownie (12 huevos)
  • 142g de mantequilla sin sal
  • 180g de chocolate negro 70%
  • 3 huevos
  • 337g de azúcar blanco
  • 130g de harina de trigo
  • Una pizca de sal


Paso a paso. Hoy si que si, en imágenes =)

Lo primero que haremos será vaciar y limpiar las cáscaras de huevo que luego rellenaremos. Con un palillo de brocheta o la punta de un cuchillo hacemos un agujerito en la base del huevo y lo agrandamos con los dedos hasta que os quepa la punta del dedo meñique. Ayudándonos del palillo, vaciamos el contenido del huevo en un bol. Reservamos dos o tres (según la receta elegida) para usarlos en el brownie. El resto se guarda para una tortilla, que aquí no se tira nada. O para una tarta de zanahoria o unas tartaletas de limón, al gusto =P Se enjuagan un poco los huevos bajo el grifo y se sumergen en el agua salada una media hora como mínimo, para matar bien los gérmenes y evitar cualquier riesgo de salmonella.


Mientras pasa media hora, preparamos el brownie. En un bol resistente al calor, troceamos el chocolate y la mantequilla y derretimos en el microondas en intervalos de 30 segundos a potencia máxima, con cuidado de que no se queme el chocolate. Mezclamos hasta obtener una pasta lisa y homogénea. Añadimos los huevos batidos y volvemos a mezclar. Agregamos el azúcar poco a poco y cuando esté, incorporamos la harina. Reservamos.


Pasada media hora, sacamos las cáscaras de su baño salado, y las volvemos a enjuagar bajo el grifo. Reservamos. Para cada color que vayamos a utilizar, preparamos un vaso de 200ml de agua, con una cucharada de vinagre blanco y una pizca de colorante. Pensad que si utilizáis colorante en gel o pasta, con mojar la punta de una cucharita es suficiente. Yo preparé seis vasos con colorantes en gel de la marca Wilton: amarillo, naranja, rojo, rosa, morado y azul.


Bañamos cada huevo durante unos 30 segundos, dándole vueltas con la cuchara para que se impregne bien por todas partes. A más tiempo en el agua, más intenso el color. Pero tened en cuenta que si queréis decorarlos a rayas la base debe ser clarita, para que al darles el segundo baño se note la diferencia. Sacamos el huevo y lo secamos con papel de cocina. Os recomiendo usar guantes, o lavaros bien las manos entre un color y otro, si no queréis ir manchando todos los huevos.


Y este es el resultado:


Para las rayas, pegamos cinta adhesiva o celo en los huevos formando el dibujo que queremos (yo utilicé etiquetas adhesivas blancas) y sumergimos esa parte del huevo en el vaso. Esta vez esperamos de 45 segundos a un minuto, para obtener un color más intenso. Secamos y retiramos la cinta.


Precalentamos el horno a 190º calor arriba y abajo. Para cocer los brownies, vamos a utilizar un molde con cavidades pequeñas, como flaneras individuales, molde de cupcakes, de muffins, etc. Rellenamos los huecos con papel de aluminio para que los huevos no se muevan del sitio. Echamos un chorrito de aceite en cada cáscara y le damos vueltas para que se impregne bien. Vaciamos el sobrante.


Llenamos una manga pastelera sin boquilla con la masa de brownie y cortamos la punta. Rellenamos los huevos casi hasta arriba, dejando un dedo vacío, ya que la masa no lleva levadura y no subirá mucho.


Horneamos unos 25 minutos. Sacamos del horno y colocamos el molde en una bandeja con agua fría para detener la cocción. Nos interesa mantener el interior del brownie bien jugoso. Si se os ha desbordado un poco la masa, no pasa nada. Retiramos los restos mientras está caliente y se va enseguida. Dejamos enfriar.


Ahora podemos decorarlos con adhesivos brillantes o tal cuál también quedan muy bonitos. Como más os guste. Yo compré los brillantitos en un bazar chino por un euro y aún me quedan para celebrar pascua los diez próximos años.



Ya solo os queda degustar el mejor y más original brownie del mundo. O guardarlos corriendo en una huevera para no acabar con todos de una sentada.


Un beso chocolateado y felices Pascuas! 
Gracias por leerme.


sábado, 12 de abril de 2014

Triángulos de patata y pimiento rojo con salsa ranchera



Buenas, ¿que tal estáis? Hoy os traigo una receta propia, espero que de buenas a primeras eso no os eche para atrás jeje. Venga, confiad en mí. 

La idea de estos triángulos surgió por dos razones. La primera es que hace tiempo que tenía ganas de experimentar con pasta filo y la segunda es que me encantan las patatas con salsa ranchera, y las quería reinventar de alguna forma, y eso es lo que he echo.

La pasta o masa filo se presenta en hojas amplias y casi transparentes por lo finas que son. Son muy típicas de la cocina de Medio oriente, y se suelen utilizar en preparaciones dulces; aunque casan muy bien con rellenos salados por ser de sabor bastante neutro. La primera vez que la comí, fue en un Baklava (un postre griego que se monta con capas superpuestas de pasta filo y frutos secos bañados en miel, como una especie de lasaña dulce).



Se superponen varias hojas de filo o se doblan sobre si mismas para que soporten el peso del relleno, y se cocinan en el horno, a la plancha o fritas. Una vez echa, esta masa recuerda a un hojaldre, aunque en mi opinión más crujiente. En esta ocasión, yo he utilizado las hojas doblándolas sobre sí mismas para formar triángulos. La pasta la compré en el super, en un envase en el que venían diez hojas listas para usar. Por lo difícil que es prepararla en casa y que quede lo suficientemente fina, he preferido primero experimentar su manejo y dejo la preparación casera para más adelante. Para los atrevidos (muy atrevidos), AQUI tenéis una receta de la Web El aderezo para hacerla vosotros mismos. 

En cuanto al relleno, es simple a más no poder y completamente vegetal, así que si tenéis algún invitado vegetariano, le podéis sorprender con esta receta, seguro que le gustara. La patata y el pimiento asado son un relleno perfecto para la pasta filo, porque son ingredientes bastante secos. Os aconsejo evitar otros rellenos más cremosos así como las salsas, ya que mojarían la pasta durante la cocción y el resultado no sería crujiente. 

Y ahora, tengo una pregunta: ¿Alguna vez habéis estado en un Foster's Hollywood comiendo unas Bacon cheese fries? Esas patatas que tienen mil calorías por bocado, que llevan beicon, queso y una salsa blanca de que te mueres? Si la respuesta es sí, entonces no hace falta que os venda la salsa ranchera, porque es esa misma, la de las patatas del Foster, y ya sabéis lo buena que está. La receta es del blog Acomeryacallar, aunque he modificado ligeramente los ingredientes, y he dividido por dos las cantidades, porque sino salía muchísima salsa.



¿A que apetece?

Triángulos de patata y pimiento rojo con salsa ranchera

Ingredientes (Para 10 unidades)

Para el relleno:
  • 600g de patata
  • 350g de pimiento rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de aceite de oliva suave
  • Sal y pimienta al gusto

Para los triangulos:
  • 10 hojas de pasta filo
  • 200g de mantequilla derretida

Para la salsa ranchera:
  • 125ml de leche semidesnatada
  • Media cucharada de zumo de limón
  • Medio yogur griego natural (62,5g)
  • 55g de mayonesa
  • Media cucharada de mostaza picante
  • Un pellizco de eneldo
  • Un pellizco de ajo en polvo
  • Sal y pimienta al gusto

Paso a paso

Pelamos y lavamos las patatas y las cortamos en láminas muy finas. Lavamos los pimientos y los cortamos en trozos pequeños. Calentamos las 3 cucharadas de aceite en una sartén y sofreímos los cuatro dientes de ajo laminados hasta que se doren. Los retiramos y echamos la patata y el pimiento. Cocemos hasta que todo esté bien echo. Rompemos y deshacemos las patatas con la cuchara mientras se van haciendo. Reservamos.
Precalentamos el horno a 180º con ventilador.
El montaje de los triángulos es difícil de explicar por escrito, así que AQUÍ os dejo el vídeo tutorial con el que yo aprendí a hacerlos. Es de la cocina de Loli Domínguez y en él nos muestra paso a paso como formar los triángulos de pasta filo. Ella prepara otro relleno de verduras (que también tiene buena pinta por cierto) y empieza a montarlos en el minuto 4:50. Esa es la parte que nos interesa.
Una vez que tenemos los triangulos formados, los colocamos en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado y horneamos unos 12-15 minutos a media altura. Cuando las puntas de los triángulos empiezan a dorarse, están listos.
Mientras se hornean los triángulos, preparamos la salsa ranchera. Mezclamos la leche con la media cucharada de zumo de limón y dejamos reposar unos 5-10 minutos. La leche va a cuajar, formando el famoso buttermilk, o suero de leche (un ingrediente muy utilizado en la cocina y repostería anglosajona). Cuando esté listo, lo echamos en un bol y añadimos el resto de ingredientes. Batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Yo utilicé la batidora de mano (minipimer). Dejamos enfriar en la nevera mínimo una hora.


Notas
  • La pasta filo se seca con mucha rapidez, así que os recomiendo abrir el paquete en el momento en que vayáis a usarlas. Además, no viene mal un trapo húmedo para cubrir las hojas que no estáis utilizando.
  • Son de tamaño mediano-grande, por lo que dos triángulos con una guarnición pueden hacer de plato principal en lugar de comerlos para picar.
  • Si no vais a comerlos todos, podéis congelarlos perfectamente. Una vez que estén preparados, justo antes de hornearlos, envolviéndolos bien. Así solo tendréis que descongelar y hornear como indica la receta.
  • Nota final, pero no por ello menos importante: están buenísimos FRÍOS. Cuando los preparé, sobraron unos cuántos. Comí uno para cenar, salido de la nevera, y resulta que está casi mejor que caliente. Probadlos!

Un beso y que aproveche  =)


domingo, 6 de abril de 2014

Tartaletas de limón

Hola!


Estos días está saliendo el sol más de lo normal, y las temperaturas han subido un poquito, por lo que tenemos más ganas de ensaladitas y menos de sopas y platos calientes. Por eso la receta de hoy queda muy bien como postre para terminar una comida ligera, o para preparar a unos invitados. Es bastante fácil, y se sirve muy fresquita, así que es perfecta para estos días. 

Sé que hay mucha costumbre de preparar la tarta de limón con cobertura de merengue, pero a esta no le hace falta, la verdad. Está dulce en su punto, pero sin ningún sabor que camufle el limón.


En cuanto a la receta, tengo un problema ético que resolver xD Me encantaría deciros de donde saqué la receta , que no es mía, pero no lo sé! Todo lo que conservo es un recorte de revista con los ingredientes y al parecer tiene siglos. La verdad que no sé de donde salió, pero gracias a dios me dio por probar la receta, porque creo que no volveré a dar con otra tarta de limón como esta. 

Hoy no me enrrollo que es domingo y os libraís. Vamos con la receta.


Tartaletas de limón

Ingredientes (Para unas 6-8 unidades)

Para la masa sablée
  • 150g de harina de trigo
  • 75g de mantequilla sin sal
  • 25g de huevo
  • 63g de azúcar

Para el relleno
  • 4 limones
  • 4 huevos enteros + 4 yemas
  • 200g de azúcar
  • 100g de mantequilla sin sal
  • 1 cucharadita de Maïzena

Paso a paso

Preparamos la masa sablée. En un bol, tamizamos la harina y formamos una fuente. En otro bol, batimos la mantequilla cortada en trocitos con el azúcar. Añadimos el huevo. Echamos esta mezcla en el volcán de harina y mezclamos lo justo para incorporar la harina. Fresamos un poco la masa, es una técnica de amasado muy fácil. En las notas de este post, os dejé un vídeo y una explicación. Envolvemos en un film y la dejamos reposar en la nevera media hora.
Precalentamos el horno a 180º. Sacamos la masa de la nevera, la extendemos con un grosor de 3mm aprox. y cortamos unos círculos un poco más grandes que el diámetro de los moldes. Forramos, colocamos un trocito de papel de horno en cada molde con algo de peso encima (pesos para horno o legumbres) y horneamos unos 15 minutos. Retiramos el papel con el peso y cocemos 5 minutos más. Repetimos la misma operación hasta acabar con toda la masa. Desmoldamos las tartaletas y las dejamos enfriar sobre una rejilla.
Para la crema de relleno, lavamos bien los limones. Rallamos la piel de dos, y exprimimos los cuatro. Ponemos a calentar al baño maría o en un cazo de doble fondo el zumo, la ralladura, los huevos enteros, las yemas, el azúcar, la Maïzena y la mantequilla, sin parar de mover hasta que la crema espese. Dejamos entibiar.
Rellenamos los fondos de tartaleta con la crema de limón y enfriamos en la nevera mínimo tres horas antes de servir.


Notas

  • El sabor a limón es intenso, pero no ácido. En todo caso, si os gusta un sabor un poco más suave, podéis sustituir el zumo de un limón o de dos por la misma cantidad de agua en la preparación de la crema.


¿Que os parece? Seguro que tenéis vuestra propia versión de la tarta de limón, del recetario de vuestra mama o abuela, que es un clásico! Pero esta no os defraudara. 

Os dejo, que hoy es un gran día para el mundo de la cocina jajaja Me estreno con la paella valenciana, y promete ser mítico. Ya os diré si estaba buena o si acabamos en el Macdonalds. 

Muchooooos besooooos

martes, 1 de abril de 2014

Queso fresco con ajo y finas hierbas

Hola!

Hoy os traigo una receta super fácil, rica y de no veas como quedas de bien cuando le dices a tus invitados: lo he echo yo! =)


Siempre he sentido curiosidad por la forma en que se prepara el queso. O por lo menos desde que lo preparé a los seis años en la granja escuela. Y desde entonces tenía ganas de volver a hacerlo. El método que os enseño hoy no tiene nada de difícil, ni supone ninguna espera eterna, ni tiempo de curado. Simplemente necesitáis leche fresca y un ácido para cuajar, ya sea limón como he utilizado yo, o su equivalente en vinagre (aunque es mejor reservarlo solo para preparaciones saladas). 

En menos de una hora, tendréis queso fresco de untar, listo para comer y para dejar alucinando a todos. El acabado final no es una textura lisa como el queso crema, tiene algo más de cuerpo. Aunque tenéis la opción de batirlo mucho para hacerlo más suave. Me recuerda a un queso muy apreciado en Francia que se llama Boursin (por si hay algún francés en la sala); no sé si habrá un equivalente en España, pero si lo encuentro, os lo digo. 

En cuanto a personalizarlo, yo hoy he preparado el típico de ajo y finas hierbas, pero las combinaciones son infinitas. Natural, con una pizca de sal, con tomate, con aceite, o dulce; con miel, chocolate, mermelada. En fin, lo que digo siempre, experimentar y echarle imaginación. Yo lo serví con unas rodajitas de pan, pero también pega con rosquilletas, saladitos, pan tostado, crakers...


Para picar está buenísimo, y para unas tostadas ni os cuento ya. En cuanto a conservación, yo diría que unos 3 o 4 días en la nevera, tapado con film, aguanta perfectamente. Pero dudo mucho que de para tanto, al menos si os gusta el queso tanto como gusta en mi casa, que no llegó ni a la cena. 



Queso fresco con ajo y finas hierbas

Ingredientes (para 250g de queso)

  • 1 litro de leche fresca semidesnatada
  • Zumo de dos limones
  • 3 cucharadas de nata líquida
  • 1 escaloña pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de perejil picado
  • 1 cucharadita de cilantro picado
  • Sal y pimienta 

Paso a paso

Ponemos la leche a calentar en un cazo. Cuando alcance 40º, paramos el fuego y echamos el zumo de limón. Movemos un poco con una cuchara y dejamos cuajar durante unos 15 minutos. El proceso es muy rápido. Mientras tanto preparamos un paño fino para escurrir el queso. Yo no tenía así que utilicé un colador forrado con gasas y funciona perfectamente. Echamos la mezcla y dejamos escurrir mínimo 20 minutos. Si dejáis mucho suero, el queso estará aguado. 
Mientras tanto, picamos la escaloña y el ajo muy finos. En un bol, mezclamos el queso, la nata y el resto de ingredientes, y mezclamos con un tenedor. Ajustamos de sal y pimienta y listo.

Notas

  • Os aconsejo refrigerarlo un par de horas, mejora mucho.


Un beso =)